DIOS NOS HABLA POR MEDIO DE LA CIENCIA: el cosmos

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En el libro: El gran designio que Stephen Hawking escribió con el físico norteamericano Leonard Mlodinow (citados por el Dr Rodovalho en Ciencia y Fe: el reencuentro por medio de la física cuántica [1] ) hablan de las condiciones propicias excepcionales (por no hablar de un milagroso obrar de Dios) para que en nuestro sistema solar se pudiera desarrollar la vida.

Las formas de las órbitas planetarias y la excentricidad de la forma planetaria.

El achatamiento de una elipse queda determinado por su grado de excentricidad, si es próximo a cero se asemeja a un círculo y si es próximo a 1 es una elipse muy achatada. La órbita planetaria de la Tierra alrededor del sol tiene una excentricidad del 2 %, es casi circular esto posibilita los diferentes grados de incidencia de los rayos solares en los polos y el Ecuador y determina el grado de calentamiento global para que sea posible la vida en la Tierra.

La inclinación del eje de rotación de la Tierra determina los padrones climáticos estacionales.

En los inviernos los polos están más alejados del sol de 147 a 152 millones de km esto permite las diferencia estacional provocando un variación de temperatura apta para sea posible la vida en la Tierra. Mercurio que tiene un grado de excentricidad del 20 % la diferencia de temperatura es de 93 grados Celsius. Si la excentricidad fuese del 1 %, los océanos llegarían a punto de ebullición cuando el polo está más cerca del sol y se congelarían cuando alcanzaran el punto más alejado.

La masa del Sol y la distancia de la Tierra.

La masa de una estrella determina la cantidad de energía que emite, las estrellas más grandes tienen cien veces más masa que la Tierra, mientras que las estrellas menores tienen cien veces menos masa.

Si la masa de Sol fuera mayor la Tierra sería tan fría como Marte y si fuera menos sería tan caliente como Venus y sería imposible la vida en la Tierra.

La zona habitable de un sistema planetario

Hawking y Mlodinow determinan la zona habitable del sistema planetario como una muy estrecha faja en la que la distancia de la estrella es tal que las temperaturas permiten la existencia de agua en forma líquida. La zona habitable de nuestro Sistema Solar es muy diminuta y la Tierra por un golpe de suerte o por diseño divino fue establecida dentro de esa zona.

Hawking y Mlodinow afirman que la mayor parte de las constantes fundamentales necesitan un ajuste preciso para permitir la existencia de la vida. Es el llamado principio antrópico. Si esas constantes hubieran sido alteradas aunque sea en pequeñas cantidades, el Universo sería cualitativamente diferente e incompatible con el desarrollo de la vida.

Aun así los autores prefieren reconocer que todo esto es producto de un golpe de suerte de la naturaleza que un proyecto inteligente construido por la Divinidad en su proceso creativo.

El Universo nos sigue hablando fuerte reflejando que todo no puede ser fruto de la casualidad sino hay un proyecto de Dios centrado en la humanidad para eso creó con sumo detalle el espacio en dónde se desarrollaría todo ese proceso.

Colosenses 1:16 Porque en él fueron creadas todas las cosas,  las que hay en los cielos y las que hay en la tierra,  visibles e invisibles;  sean tronos,  sean dominios,  sean principados,  sean potestades;  todo fue creado por medio de él y para él.

[1]  Robson Rodovalo. (2013) Ciencia y fe: un encuentro por la física cuántica. Rio de Janeiro. Leya.. Pag 178-115–118

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