DOS REALIDADES DEL UNIVERSO: ambas coexisten e interactúan entre sí.

higeura-seca

En el macrocosmos hay una flecha del tiempo desde el Big Bang  el Universo sigue creciendo hacia esa plenitud diseñada por Dios.

El microcosmos es una realidad muy diferente que nos presenta desafíos impresionantes a los hombres con una visión espiritual de la realidad.

La física cuántica nos permite asomarnos a esa realidad del microcosmos y nos abre puertas asombrosas.

Hay un experimento básico (difracción de los electrones) que nos permite reconocer que estos se pueden comportar como partículas (como cuando impactan contra un Tubo de Rayos Catódicos) o pueden comportarse como ondas energéticas cuando se comporta como onda hace cosas que como partícula no puede hacer (si hay cuatro puertas abiertas en una habitación como si entráramos por las cuatro puertas a la vez, ocupando posiciones simultáneas sin pasar por posiciones intermedias).

En el mundo subatómico la materia es una forma de energía.La materia es una forma de energía comprimida y estable.Es decir la energía es un estado disperso y excitado de la materia.La materia es energía cuya vibración ha sido muy rebajada para que pueda ser percibida por los sentidos.

En el microcosmos no hay espacio ni tiempo absoluto.En el mundo subatómico el tiempo y el espacio son realidades superadas; ya que las partículas  pueden estar en dos lugares al mismo tiempo y las partículas alejadas pueden afectarse mutuamente por medio de una comunicación semejante a la transmisión de pensamientos.

Nos podemos animar a preguntarnos como lo hace el Dr Rodovalho [1]si este no es el primer estado de Adán antes de la caída. Podríamos ir más allá, y preguntarnos si el señorío del hombre podría haber alcanzado todo el universo moviéndose en el espacio y el tiempo, y la caída del hombre puede haber cerrado esa puerta pero intrínsecamente el Universo mantiene esas propiedades que hoy son reveladas por la ciencia para que el hombre tome conciencia de esa plenitud a la que Dios nos quiere conducir.

¿Cómo podríamos aplicar la comprensión de estas realidades a nuestra vida cotidiana?

Como decíamos la materia es una forma de energía, entonces vivimos en medio de un océano de energía.

Hechos 17:28 En el (Dios) vivimos, y nos movemos y somos

La realidad espiritual engendra la realidad material.

El mundo se mantiene en orden por la continua operación de la Palabra de Dios, Cristo, el Verbo.

Colosenses  1:17  Todo subsiste en Cristo, y todas las cosas subsisten en Cristo.

Hebreos 1:3 Quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder.

El Espíritu  de Dios es el poder (dynamis) actuante en el universo; es la energía que se mueve en este universo desordenado y vacío.

El Hijo vendría a ser el interruptor luz que activa la energía divina. Cada vez que Dios te encuentra y te ministra su palabra se desata toda la potencia de su energía trasformadora. La Palabra que sale de la boca de Dios nunca vuelve vacía.

Vivimos en un mundo conformado por energía.

Heisenberg dijo: “El universo no está hecho de cosas sino de redes de energía vibratoria, emergiendo de algo todavía más profundo y sutil”, refiriéndose al vacío cuántico, expresión inadecuada porque dice lo contrario de lo que la palabra vacío significa: el vacío cuántico representa la plenitud de todas las posibles energías. Esta es una de las mejores metáforas que nos permite hablar de Dios.

Y (al decir del Dr Rodovlaho) nosotros tenemos el interruptor de energía que conecta la realidad que vivimos con esa fuente de energía superior que es Dios. Cada vez que proclamamos la Palabra de Dios esa energía divina que fluye del Padre actúa en el universo como una energía superior que modifica la energía del mundo material.

Esta explicación científica de la realidad cuántica nos permite explicar pasajes bíblicos (como iremos viendo) donde podemos ver los milagros no como una alteración de las leyes naturales sino como la utilización de esas misma leyes creadas por Dios como vehículos para vivir esa vida plena diseñada por Dios para que los hombres la experimenten, redimiendo los efectos de la caída del hombre.

Mateo 21:19  Y viendo una higuera cerca del camino,  vino a ella,  y no halló nada en ella,  sino hojas solamente;  y le dijo: Nunca jamás nazca de ti fruto. Y luego se secó la higuera.

¿Es un milagro extraño, no? Que quiso enseñar, Jesús.

Por un lado el problema de la falta de fruto pero en la explicación posterior entendemos que nos quiso enseñar una forma de orar, de tomar autoridad sobre la realidad que vivimos. Si tuvieran fe no solo secarían una higuera sino que podrían mover montes al mar (versículo 24).

Vivimos en un mundo energético y al desatar la energía divina, la “dinamis”, el poder de Dios podemos afectar y modificar hasta la misma materia. La tarea de la iglesia es enseñar a activar ese interruptor divino.

Cuando encontramos el interruptor  de la potencia de la Palabra de Dios las cosas comienzan a acontecer en el mundo espiritual y somo nosotros los que vamos a escribir la historia, no vamos a tener que contar la historia de otros.

 

[1] Robson Rodovalo. (2013) Ciencia y fe: el encuentro por la física cuántica. Rio de Janeiro. Leya. Pag 158-159

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